Durmiéndome mientras practico el body scan

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Estoy seguro de que cualquiera de nosotros se ha dormido al menos una vez mientras meditaba.

Debo admitir que a mí me ha pasado varias veces, y especialmente practicando el body scan.

No importa el momento del día… Hay un punto en el que mi mente se desconecta del todo. Estoy en la pierna izquierda, y de repente me encuentro en la mano derecha sin saber exactamente qué ha pasado…

He de decir que al principio me sentía bastante culpable… especialmente si había roncado, o creía que había roncado.

Cuando esto pasaba, me encontraba mal, y eso hacía ponerme en guardia. ¿Volvería a ocurrirme la próxima vez que hiciera un body scan? ¿Se quejaría la persona que estuviera a mi lado de mis ronquidos…?

Entonces, me di cuenta de que caer dormido podría ser parte del proceso, de la experiencia, de mi experiencia… y que, como tal, la tenía que asumir, que aceptar. Tenía y tengo que tratarme con suavidad, con cariño; también al meditar.

No obstante, empecé a poner en práctica dos trucos que han resultado ser muy útiles. Primero, practicar el body scan con los ojos abiertos; segundo, si aún estoy cansado, elevar mis brazos e intentar mantenerlos en alto durante un rato. Esto me ayuda por un momento, pues al poco empiezo a sentir calambres en los brazos…

Y si a pesar de estos trucos me duermo, intento tratarme con delicadeza, retomando la meditación en el punto donde se encuentre mi grupo.

E intentando vivir el presente todo el tiempo que quede…