Steve, 49 años

No soy un estudiante perfecto. Me distraigo con facilidad, tengo una capacidad limitada de atención. Soy crítico y mis reacciones a menudo están determinadas por mis hábitos. Así que hay un montón de cosas sobre las que quería trabajar, para mejorar. Pero este curso no trata sobre cómo ser una mejor persona, sino sobre conocerse a sí mismo y amarse, aceptarse y apreciarse. El único objetivo es que no hay objetivos. Persuadiéndonos sutilmente para detenernos y escucharnos a nosotros mismos, Manuel suscita en nosotros la conciencia de cómo de extraordinario puede ser lo ordinario, y de repente, la vida es mejor. Es un despertar.